jueves, 30 de enero de 2014

SIN IMPORTANCIA

Lucas 3:2-6, 15-18 … vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. —Lucas 3:2 Se denomina «líderes innovadores» a las personas que ascienden en la escalera de la influencia y el éxito. Lucas 3 menciona siete líderes destacados que controlaban la sociedad de su época. El emperador romano Tiberio César ejercía el poder sobre la vida y la muerte de las personas de su vasto imperio. Poncio Pilato representaba a Roma como gobernador en Judea; mientras que Herodes, Felipe y Lisanias comandaban la región. Anás y Caifás eran sumos sacerdotes, y tomaban seriamente su autoridad religiosa. Mientras estos agentes del poder actuaban autoritariamente, «vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto» (v. 2). ¿Quién podía parecer menos importante que este extraño hombre que vivía en el desierto y escuchaba la voz de Dios? ¿Qué podría lograr Juan el Bautista «predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados» (v. 3)? Sin embargo, multitudes acudían a él buscando la verdad, dejando sus maldades y preguntándose si era el Mesías (vv. 7, 15). Juan les dijo: «… viene uno más poderoso que yo […]; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego» (v. 16). La vida de Juan nos ayuda a entender qué significa ser importante a los ojos de Dios. Como en su caso, que todo lo que digamos y hagamos guíe a otros a Cristo. Dios obra de manera significativa en nuestra vida cuando nos rendimos a Él.

martes, 28 de enero de 2014

SENDERO DE SABIDURÍA

Salmo 38:1-15 Porque en ti, oh Señor, he esperado; tú responderás, Señor Dios mío… —Salmo 38:15 A Albert Einstein se lo oyó decir: «Solo dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana, y no tengo ninguna duda sobre esta última». Lamentablemente, parece que con suma frecuencia no hay límite para nuestra necedad… o para el daño que hacemos con nuestra insensatez y las decisiones que genera. Una etapa de remordimiento de esta clase llevó a David a expresar en el Salmo 38 su lucha y su queja a Dios. Mientras describía sus fracasos, así como las consecuencias dolorosas que padecía a causa de ellos, el pastor y rey hizo una profunda reflexión: «Mis llagas hieden y supuran. A causa de mi necedad,…» (v. 5 lbla).Aunque el salmista no da detalles sobre sus decisiones ni sus heridas en creciente deterioro, una cosa está clara: David reconocía que su necedad era la raíz del problema. La respuesta a tal insensatez destructiva es abrazar la sabiduría de Dios. Proverbios 9:10 nos recuerda: «El principio de la sabiduría es el temor del Señor, y el conocimiento del Santo es inteligencia». Solo si permitimos que Dios nos transforme, podremos evitar las decisiones insensatas que causan tantos problemas. Su guía amorosa nos llevará a seguir el sendero de la sabiduría que agrada a Dios. Dios da sabiduría a quienes se la piden humildemente.

lunes, 27 de enero de 2014

BODA REAL

Apocalipsis 19:6-9 … han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. —Apocalipsis 19:7 El libro To Marry an English Lord [Casarse con un Lord inglés] registra el fenómeno del siglo xix sobre las ricas herederas norteamericanas que buscaban casarse con aristócratas británicos. Aunque ya tenían riquezas, querían el estatus social de la realeza. El libro empieza con una visita social del príncipe Alberto, hijo de la reina Victoria, a los Estados Unidos. Una multitud de mujeres pudientes llenaron la fiesta organizada para el príncipe, con la esperanza de convertirse en la novia real. Los creyentes en Cristo no deben simplemente abrigar una esperanza, ya que tienen asegurada una boda real en el cielo. Juan habla al respecto en Apocalipsis: «Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos» (19:7-8). Jesús es el Cordero, el Esposo del que hablan las Escrituras, y los creyentes son la esposa. Como esposa de Cristo, debemos prepararnos para ese día, esforzándonos para vivir cerca de Él ahora y en anticipación a nuestro futuro juntos en el cielo. ¡Habrá gozo y alegría, y daremos gloria (v. 7) al Rey de reyes y Señor de señores! No hay mayor privilegio que conocer al Rey de reyes.

domingo, 26 de enero de 2014

UNO VALE MUCHO

Lucas 15:1-10 ¿Qué hombre […] teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve […] y va tras la que se perdió…? —Lucas 15:4 Horas antes de la fiesta de graduación de la escuela secundaria de Kim Haskins, su padre murió en un accidente automovilístico, y las dejó a ella y a su madre hospitalizadas. Al día siguiente, Joe Garrett, director de la escuela, la visitó y le dijo que quería hacer algo especial por ella. Un artículo en el periódico The Gazette, de Colorado Springs, Estados Unidos, describió las abundantes demostraciones de amor y respaldo de los maestros, los administradores y los compañeros, quienes, profundamente conmovidos por la pérdida sufrida por Kim, llenaron el auditorio de la escuela días después, en una ceremonia de graduación exclusiva para ella. El director declaró: «En educación, hablamos mucho sobre no dejar de lado a ningún niño. En el ejército, hablan de no abandonar a ningún soldado. El tema de hoy es no dejar atrás a ningún graduado». Jesús señaló la importancia que cada persona tiene para Dios mediante tres historias sobre algo que se había perdido: una oveja, una moneda y un hijo (Lucas 15). En cada caso, alguien había perdido algo sumamente valioso. Al encontrarlo, los amigos y los vecinos son convocados para celebrar y regocijarse juntos. El concepto es claro: Todos somos sumamente valiosos para Dios, quien nos ofrece perdón y nueva vida por medio de Cristo. Y nos busca fielmente con su amor y gracia. Hay gran gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente (v. 7). Nuestro valor se mide en función de lo que Dios ha hecho por nosotros.

viernes, 24 de enero de 2014

MARCA DE FRANCOBORDO

1 Pedro 5:5-9 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios […]; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. —1 Pedro 5:6-7 En el siglo xix, los barcos solían cargarse en exceso y, como resultado, se hundían y se perdía la tripulación. En 1875, para remediar esta negligencia, el político inglés Samuel Plimsoll propuso una ley para crear una línea en el costado de los barcos que mostrara si llevaban demasiada carga. Esa «marca de francobordo» se conoció como la Línea de Plimsoll, y sigue apareciendo hoy en los cascos de los barcos. A veces, como esos barcos, nuestra vida puede parecer sobrecargada de temores, luchas y angustias. Incluso podemos sentir que corremos peligro de hundirnos. Sin embargo, en esos momentos, es alentador recordar que tenemos un recurso extraordinario: un Padre celestial que está dispuesto a ayudarnos a acarrear ese peso. El apóstol Pedro señaló: «Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros» (1 Pedro 5:6-7). El Señor tiene poder para manejar las preocupaciones que nos abruman. Aunque las pruebas de la vida puedan parecer una carga demasiado pesada, podemos estar bien seguros de que nuestro Padre celestial nos ama profundamente y sabe hasta dónde podemos soportar. Sea lo que sea que enfrentemos, Él nos ayudará a sobrellevarlo. Padre, a veces me siento cansado, débil y agotado. Gracias por conocer mis límites mejor que yo, y que en tu fuerza, puedo continuar. Dios puede guiarnos a aguas turbulentas para profundizar nuestra confianza en Él.

martes, 21 de enero de 2014

EN ARMONÍA

1 Pedro 4:7-11 Cada uno según el don que ha recibido, ministren a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. —1 Pedro 4:10 Me encanta tocar el banjo de cinco cuerdas. Pero tiene un inconveniente: la quinta cuerda solo armoniza con una cantidad limitada de acordes simples. Cuando otros músicos quieren interpretar música más complicada, el que toca el banjo debe adaptarse. La única manera en que puede ejecutar tonos maravillosamente melódicos en una sesión de música improvisada es haciendo los ajustes correspondientes. Tal como los músicos ajustan sus instrumentos, los creyentes en Cristo también necesitamos adecuar nuestros dones espirituales si deseamos armonizar con otros para servir a Dios. Por ejemplo: los que tienen el don de enseñanza deben coordinar con quienes tienen capacidad para organizar reuniones y con aquellos que se ocupan de que el lugar esté limpio y preparado. Todos tenemos dones espirituales y debemos trabajar juntos para que la obra de Dios se lleve a cabo. El apóstol Pedro declaró: «Cada uno según el don que ha recibido, ministren a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios» (1 Pedro 4:10). Administrar requiere cooperación. Piensa en tus dones espirituales (Romanos 12; 1 Corintios 12; Efesios 4; 1 Pedro 4). Ahora piensa cómo puedes ajustar su uso con los de los demás creyentes. Cuando nuestros talentos se emplean complementándose unos con otros, el resultado es armonía y gloria a Dios. Estar a tono con Cristo mantiene a la iglesia en armonía.

lunes, 20 de enero de 2014

TODO ACICALADO

Judas 1:20-25 … [Jesús] es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha… —Judas 24 Hacer que nuestros hijos estuvieran presentables para ir a la iglesia fue siempre un desafío. Diez minutos después de llegar todo acicalado, nuestro pequeño Mateo lucía como si no tuviera padres. Lo veía correr por el pasillo con la camisa suelta de un costado, las gafas torcidas, los zapatos raspados, y con trozos de galletas por toda la ropa. Si no lo cuidabas, era un desastre. Me pregunto si a veces no tenemos el mismo aspecto. Después de haber sido revestidos de la justicia de Cristo, tendemos a desviarnos y vivir de un modo que no demuestra que le pertenecemos a Dios. Por eso, me da esperanza la promesa de Judas de que Jesús es «poderoso para [guardarnos] sin caída, y [presentarnos] sin mancha» (Judas 24). ¿Cómo podemos evitar que parezca que no tenemos un Padre celestial? A medida que nos sometamos más al Espíritu Santo y a sus caminos, Dios nos guardará de tropezar. Piensa cómo creceríamos en rectitud si pasáramos tiempo leyendo las Escrituras para ser limpiados «en el lavamiento del agua por la palabra» (Efesios 5:26). ¡Qué bendición es que Jesús haya prometido tomar nuestra vida inestable y desaliñada, y que nos presente sin mancha delante del Padre! Procuremos lucir cada vez más como hijos del Rey, al reflejar su cuidado y atención amorosos. —Señor, gracias por la bendición de ser vestido de tu maravillosa justicia, y por tu promesa de presentarme sin mancha delante del Padre. Para reflejar la presencia del Padre, debemos descansar en el Hijo.