lunes, 14 de abril de 2014

HABLANDO DE DINERO

1 Timoteo 6:6-12 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas […], sino en el Dios vivo… —1 Timoteo 6:17 Hacía poco que Marilina y Esteban se habían casado. Aunque el dinero escaseaba, ella quiso cambiar el cubrecama gastado. Entonces, decidió comprar uno nuevo con la tarjeta de crédito, con la esperanza de conseguir dinero para pagarlo. Se sorprendió cuando su lectura devocional diaria la llevó a Proverbios 22:27: «Porque si no tienes con qué pagar, te quitarán hasta la cama en que duermes» (nvi). Ese día, Marilina decidió no endeudarse por un cubrecama nuevo. Decidir cómo gastar nuestro dinero es una cuestión personal entre nosotros y el Señor, y puede resultar difícil. Pero Dios no nos dejó a la deriva, sino que nos enseña: «Honra al Señor con tus bienes» (Proverbios 3:9), y «no podéis servir a Dios y a las riquezas» (Mateo 6:24). Con estas verdades en mente, buscamos ayuda en su Palabra para usar el dinero sabiamente, y encontramos lo siguiente: «… guardaos de toda avaricia…» (Lucas 12:15); «… el que toma prestado es siervo del que presta» (Proverbios 22:7). Además, en 1 Timoteo, leemos: «… sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos» (6:18). El dinero es un tema importante. Dios, quien suple todas nuestras necesidades, puede mostrarnos cómo usarlo para honrar su nombre. Jamás permitas que el dinero se convierta en tu ídolo.

domingo, 13 de abril de 2014

CALOR DE HOGAR

Juan 14:1-6 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; […] voy, pues, a preparar lugar para vosotros. —Juan 14:2 Una vez, mientras trabajaba como agente de recursos humanos en una empresa de construcción, aceptamos unos trabajos a dos horas de distancia, lo cual implicaba que los obreros tuvieran que viajar cuatro horas todos los días y, además, cumplir una jornada laboral completa. Para facilitar las cosas, hicimos reservas en un hotel durante la semana y contratamos vehículos y chóferes para transportar a los que querían ir y volver diariamente. ¡Casi todos prefirieron el transporte diario! Uno de nuestros obreros más rezongones cambió su habitual conducta al relatar la sorpresa y el entusiasmo de su esposa y sus cuatro hijos la primera noche que volvió. No les había dicho que existía esa posibilidad, y los sorprendió. Más tarde, la esposa llamó al dueño de la empresa para agradecerle y dijo que su familia sería «leal de por vida» con alguien que entiende la importancia del hogar para los trabajadores. Todo aquel que no haya tenido una casa, aun por poco tiempo, comprenderá las consoladoras palabras de Jesús a sus discípulos cuando prometió que les aguardaba un hogar eterno en el cielo (Juan 14:2). Después, para que el gozo fuera completo, les dijo que iría a prepararlo, que los guiaría hasta ese lugar y que, además, Él estaría allí (v. 3). Recuerda el consuelo más maravilloso de esta vida: Jesús prometió que un día iremos a casa a estar con Él. Nada se compara con el hogar; en especial, si ese hogar es el cielo.

sábado, 12 de abril de 2014

SUFRIMIENTO FORTALECEDOR

1 Pedro 5:1-11 Mas el Dios de toda gracia, […] después que hayáis padecido un poco de tiempo, […] os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. —1 Pedro 5:10 En algunas iglesias, los cultos suelen concluir con una bendición. Una de ellas está tomada de las palabras finales de Pedro en su primera epístola: «Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca» (1 Pedro 5:10). A veces, se omite la frase «después que hayáis padecido un poco de tiempo». ¿Por qué? Quizá porque es desagradable hablar del sufrimiento. Sin embargo, enfrentar tribulaciones no debería sorprendernos. El apóstol Pablo, quien sabía muy bien qué significaba sufrir, escribió: «Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución» (2 Timoteo 3:12). Si vivimos en sumisión a Dios (1 Pedro 5:6) y resistimos al diablo (v. 9), podemos esperar que nos difamen, nos malinterpreten y que, incluso, se aprovechen de nosotros. Pero el apóstol Pedro declara que tal sufrimiento tiene un propósito: perfeccionarnos, afirmarnos, fortalecernos y establecernos (v. 10). El sendero de Dios hacia la madurez espiritual del creyente suele llevarnos a través de dificultades, pero estas nos fortalecen para poder soportar las futuras tormentas de la vida. Que el Señor nos ayude a ser fieles a medida que nos esforzamos para vivir una vida que honre su nombre. Las dificultades son el medio de Dios para enseñarnos a ser fuertes.

viernes, 11 de abril de 2014

LO QUE PASÓ..., ¡PASÓ!

Filipenses 3:13-14 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Según la web pasado: es el tiempo que pasó y que en una línea cronológica ha quedado atrás. Se conoce como pasado a dicho tiempo como a las cosas que sucedieron en el. Realmente no sé por qué tantas veces en nuestra nueva vida en Cristo recordamos el pasado y lo tenemos tan presente como si en realidad no hubiera pasado tiempo desde el día en que paso lo que paso, y es que sin duda Pablo sabía que era eso, y en el versículo entiendo que él nos está diciendo que prefiere olvidar el pasado y no seguirlo recordando, que prefiere poner su mirada en el presente y en lo porvenir trabajando en la obra del Señor, siguiendo adelante en los caminos del Señor. No sé qué paso en tu vida en el pasado pero quiero decirte que el pasado es eso pasado y debes dejarlo de lado pues recordar como dice un dicho es volver a vivir porque lo tienes tan presente que sin querer lo vuelves a vivir al recordarlo, tampoco puedes seguirte lamentando por algo que ya paso si ahora eres una nueva criatura en Cristo Jesús pues las cosas viejas pasaron y ahora todas son nuevas, ya no seas como el pueblo de Israel que vivía recordando su antigua vida como esclavos en Egipto cuando Dios los había libertado, Dios a ti ya te liberto, no te empeñes en seguir trayendo a tu memoria momentos o situaciones que te causan dolor, desanimo o frustración, Dios no te llamo para que te lamentes toda tu vida por algo que ya paso, Dios no quiere a personas que vivan en el pasado, Dios quiere a hombres y mujeres valientes, esforzados, dispuestos a cumplir ese llamado que él ha hecho, dispuestos a seguir luchando a pesar de los fracasos, de las decepciones, o por los errores cometidos en el pasado. Te invito a que dejes de lado el pasado porque eso no te sirve de nada, ya no cargues con eso, renueva tu mente, ya no vivas del pasado ni en el pasado. más bien mira el presente, y si en algún momento has sentido que te has quedado estancado o te has sentido desanimado por algo que hiciste en el pasado o por algo negativo que sucedió en el, hoy te animo a que te levantes y dejes ese estado en el que te encuentras y empieces a cumplir ese llamado tan especial que el Señor te ha hecho, sigue sin desmayar porque Dios no te ha traído hasta aquí para que vuelvas atrás, y si le fallaste a Dios en algún momento de tu vida es tiempo que te acerques a Él y con un corazón arrepentido le pidas perdón, el te va a perdonar pero por favor ya no sigas perdiendo tu tiempo pensando en lo que hiciste o dejaste de hacer en el pasado, toma la decisión de dejar lo atrás , suéltalo y veras como sentirás que ese gran peso que sentías ya no está más. Levántate y toma la determinación de seguir avanzando. Oración: Señor Jesús en este día vengo a darte las gracias porque tú me has hecho libre de un pasado que no fue agradable para mi vida y te pido perdón por que yo misma/o me hago daño recordándolo y no me deja ser la persona que tu quieres que yo sea, pero a partir de este día quiero empezar de nuevo y quiero que tú me ayudes por que no es fácil olvidar mi pasado. Hoy quiero soltar eso que me impide ser una persona diferente, ayúdame a vivir mi presente, no quiero retroceder en este caminar y en este día me deposito en tus manos sabiendo que en ti estoy segura/o en el nombre de Cristo Jesús. Amen

jueves, 10 de abril de 2014

ARTESANÍAS DE POLVO

Julie Ackerman Link Génesis 2:1-7 … el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. —Génesis 2:7 Cuando Dios eligió el polvo como su material artístico para crear a Adán (Génesis 2:7), no tuvo que preocuparse de que se agotara. Según Hannah Holmes, autora de The Secret Life of Dust [La vida secreta del polvo], «entre mil y tres mil millones de toneladas de polvo del desierto ascienden al aire anualmente. Mil millones de toneladas llenarían catorce millones de vagones de un tren que rodearía seis veces el ecuador de la Tierra». Nadie tiene que comprar polvo, ya que todos tenemos más del que deseamos. En mi casa, lo ignoro lo más que puedo. Razono: Si no lo molesto, no se nota. Pero, a la larga, se amontona hasta el punto en que no puedo simular que no está. Entonces, tomo los materiales de limpieza y empiezo a quitarlo de donde encontró su morada. Cuando quito el polvo, me veo reflejada en la delicada superficie. Entonces, percibo otra cosa: que Dios tomó algo sin ningún valor, el polvo, y lo convirtió en algo valioso… tú, yo y todas las demás personas (Génesis 2:7). Que Dios haya usado polvo para crear a los seres humanos me hace pensar dos veces antes de catalogar de despreciable a alguien o algo. Quizá eso mismo de lo que quiero librarme (una persona o un problema que me molesta) sea el material artístico que Dios usó para mostrar su gloria. «Al estar todos hechos del mismo material, seamos misericordiosos y justos». —Longfellow

miércoles, 9 de abril de 2014

FIEL HASTA EL FINAL

Hebreos 12:1-4 … corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. —Hebreos 12:1 Después de correr 32 kilómetros (20 millas) en la Maratón Salomon Kielder, en Gran Bretaña, un corredor salió del recorrido y tomó un autobús hasta una zona boscosa cerca de la llegada. Entonces, volvió a entrar en la carrera y reclamó el tercer puesto. Cuando los oficiales lo interrogaron, declaró que había dejado de correr porque estaba cansado. Muchos podemos identificarnos con el agotamiento de un atleta exhausto cuando corremos la carrera de la vida cristiana. El libro de Hebreos nos alienta a correr «con paciencia la carrera que tenemos por delante» (Hebreos 12:1). Correr con paciencia exige dejar de lado el pecado que se presenta en nuestro camino y despojarnos de toda carga que nos frene. Incluso, tal vez tengamos que seguir adelante en medio de la persecución (2 Timoteo 3:12). Para evitar que nuestra alma se canse y se desanime (Hebreos 12:3), la Biblia nos insta a mantenernos enfocados en Cristo. Cuando le prestamos más atención al Señor que a nuestras dificultades, vemos que Él corre a nuestro lado, que nos sostiene cuando tropezamos (2 Corintios 12:9) y nos alienta con su ejemplo (1 Pedro 2:21-24). Mantener la mirada puesta en «el autor y consumador de la fe» (Hebreos 12:2) nos ayudará a permanecer cerca de la fuente de fortaleza y a seguir fieles hasta el final. Podemos terminar con brío si nos mantenemos enfocados en Cristo.

martes, 8 de abril de 2014

LO MEJOR ESTÁ POR VENIR

Efesios 5:15-21 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, […] aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. —Efesios 5:15-16 La vida se parece mucho al clima… es estacional. Nos guste o no, tiende a pasar hacia la próxima estación. Y cuando esto sucede, solemos vacilar e incluso temer lo que pudiera estar por delante. Esto es especialmente cierto en las últimas etapas de la vida, cuando nos asaltan pensamientos tales como: ¿Me quedaré solo? ¿Estaré bien de salud? ¿Me alcanzará el dinero? ¿Mantendré mi lucidez mental? Como en todas las etapas de la vida, tenemos que tomar decisiones: malgastar ese período con ideas atemorizantes o, como dice Pablo: «… [aprovechar] bien el tiempo, porque los días son malos» (Efesios 5:16). Sea cual sea tu edad, puedes contar con la fidelidad de Dios. Él declara: «No te desampararé, ni te dejaré». Por eso, podemos decir valientemente: «El Señor es mi ayudador; no temeré…» (Hebreos 13:5-6). Ya que cuentas con la presencia y la provisión del Señor, saca el mayor provecho de tu tiempo en todas las estaciones, siguiendo a Jesús de cerca, pasando tiempo en su Palabra y en oración, amando y perdonando más que antes, y sirviendo a los demás con gozo y generosidad. Dios nos ha bendecido con la etapa que vivimos ahora… ¡aprovechémosla al máximo! La vida es importante… ¡aprovéchala al máximo!