lunes, 7 de abril de 2014
TE LLAMA
Anne Cetas
LEA: 1 Samuel 3:1-10
Y el Señor volvió a llamar otra vez a Samuel… —1 Samuel 3:6
Con dos compañeros de trabajo, acabábamos de pasar por el control de seguridad del aeropuerto e íbamos camino a la puerta de embarque, cuando oí que me llamaban: «Anne Cetas, comunicarse con información». No es un nombre común, así que, sabía que era el mío. Supuse que, sin pensar, había olvidado algo en el mostrador al registrar el equipaje. Le pregunté a un agente y me dijo que tomara un teléfono rojo, que diera mi nombre y preguntara por qué me buscaban. Llamé, pero el operador dijo: «No, a usted no la hemos llamado». Respondí: «Pero estoy segura de que era mi nombre». Él replicó dos veces: «No, nosotros no la buscábamos a usted». Jamás descubrí por qué me habían llamado aquel día.
Hace mucho, un joven de nombre Samuel oyó que alguien lo llamaba (1 Samuel 3:4). Las Escrituras dicen que «no había conocido aún al Señor, ni la palabra del Señor le había sido revelada» (v. 7). Por eso, Elí, el sacerdote del templo, lo ayudó a dilucidar quién lo llamaba (vv. 8-9). Entonces, Dios le reveló a Samuel el plan para su vida.
El Señor también tiene un plan para nosotros y llama a nuestro corazón, diciendo: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar» (Mateo 11:28). De este modo, Él nos llama para que recibamos el don de su salvación, y reposo y paz.
El Salvador nos llama para que acudamos a Él.
Cristo llama a los intranquilos para que encuentren tranquilidad en Él.
domingo, 6 de abril de 2014
OFERTAS FANTÁSTICAS
1 Pedro 1:3-9
[… Dios] según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos. —1 Pedro 1:3
Me asombra la increíble cantidad de ofertas que inunda mi bandeja de correo electrónico todos los días. Hace poco, sumé los ofrecimientos de dinero gratis que me llegaron en una semana, y mi «recaudación» totalizó 26 millones de dólares. Pero cada una de esas ofertas era un engaño. Todas, desde un premio de un millón hasta un regalo de siete millones, eran tan solo mentiras enviadas por personas sin escrúpulos que querían sacarme dinero.
Todos somos vulnerables a las ofertas fantásticas; estafas que, en realidad, lo único que traen son problemas. Se nos ofrecen falsas esperanzas que terminan en sueños hechos trizas.
Sin embargo, hay una oferta genuina, aunque parezca increíblemente fantástica. Dios nos ofrece la salvación por medio de la fe en la obra consumada de Cristo en la cruz: «Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo…» (Hechos 16:31). Este ofrecimiento le costó muchísimo… y nosotros somos los beneficiarios. El libro de Romanos afirma: «[Jesucristo] fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación» (4:25).
Al aceptar la salvación, tenemos esperanza (Tito 1:2), paz (Romanos 5:1), perdón (Efesios 1:7), riquezas incomparables (2:7) y redención (4:30). Esta sí que es una oferta ventajosa. La muerte y la resurrección de Cristo lo garantizan.
Para Dios, nuestra salvación fue infinitamente costosa; para nosotros, es absolutamente gratuita.
sábado, 5 de abril de 2014
UN RUEGO POR ORACIONES
2 Tesalonicenses 3:1-5
… hermanos, orad por nosotros… —2 Tesalonicenses 3:1
Hace poco, una misionera visitó el grupo de estudio bíblico al que asisto. Describió lo que había significado embalar las cosas de su casa, despedirse de sus amigos e instalarse en un país lejano. Cuando llegaron, fueron recibidos por un floreciente tráfico de drogas y muchas carreteras peligrosas. La barrera del idioma les generó ataques de soledad, contrajeron varios virus estomacales y la hija mayor casi se mata al caerse por encima del pasamano en una escalera insegura. Necesitaban oración.
Como misionero, el apóstol Pablo experimentó peligros y dificultades. Fue encarcelado, sufrió naufragios y azotes. Con razón sus cartas contenían ruegos solicitando que oraran por él. Les pidió a los creyentes de Tesalónica que intercedieran en oración para que tuviera éxito en la extensión del evangelio, para que la Palabra de Dios corriera y fuera glorificada (2 Tesalonicenses 3:1) y para que el Señor lo librara de «hombres perversos y malos» (v. 2). Sabía que necesitaría «abrir [su] boca […] con denuedo» y declarar el evangelio (Efesios 6:19), actividades que también constituían otro pedido de oración.
¿Conoces personas que necesitan ayuda sobrenatural mientras difunden la buena nueva de Cristo? Recuerda la apelación de Pablo: «… hermanos, orad por nosotros…» (2 Tesalonicenses 3:1), e intercede por ellos delante del trono de nuestro Dios poderoso.
Intercede por otros en oración; siempre es posible acceder al trono de Dios.
viernes, 4 de abril de 2014
LUCHAS QUE GENERAN CANCIONES
Salmo 31:9-20
Ten misericordia de mí, oh Señor… —Salmo 31:9
En un documental sobre tres guitarristas legendarios, Jack White describió cuál es el elemento primordial para componer una canción: «Si todavía no tienes una lucha en tu interior o a tu alrededor, tienes que inventarla».
Las canciones que más nos gustan expresan nuestros sentimientos más profundos. Muchos de los Salmos, que constituyen lo que suele llamarse «el himnario de la Biblia», nacieron de las luchas. Recogen nuestras decepciones y temores, pero siempre nos muestran el amor y la fidelidad de Dios.
En el Salmo 31, David escribió: «Ten misericordia de mí, oh Señor, porque estoy en angustia; se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo» (v. 9). Habla de una red tendida para atraparlo (v. 4), de su pecado (v. 10), de los amigos que lo abandonaron (vv. 11-12) y de las maquinaciones contra su vida (v. 13).
Sin embargo, la esperanza de David no yacía en su propia fuerza, sino en la de Dios. «Mas yo en ti confío, oh Señor; digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores» (vv. 14-15).
Los salmos nos invitan a abrir nuestro corazón delante de Dios, porque el Señor tiene reservada su bondad para derramarla sobre aquellos que confían en Él (v. 19).
En tu necesidad más profunda, descubre el consuelo de Dios en los Salmos.
jueves, 3 de abril de 2014
PREPARARSE SIEMPRE
2 Timoteo 2:19-26
sí que, si alguno se limpia de [la deshonra], será instrumento para honra, […] dispuesto para toda buena obra. —2 Timoteo 2:21
Mientras mi hijo estaba en casa de visita, una mañana, golpeó a la puerta de mi oficina y me preguntó qué estaba haciendo. «Me estoy preparando para la escuela dominical», le respondí. Entonces, pensando en todo el tiempo que pasaba en mi oficina, agregué: «Parece que siempre estoy preparándome para algo».
Doy gracias a Dios por las oportunidades que me brinda de interactuar con otros. No obstante, siempre produce un poco de estrés estar siempre preparando algo para alguien. Resulta difícil equilibrar las prioridades cuando la presión para preparar una lección, un mensaje o un documento da vueltas en la mente continuamente.
Esta idea de la preparación constante me intrigaba, así que busqué en la Biblia para ver si habla del tema, y encontré que se nos insta a estar preparándonos siempre. Un corazón dedicado a Dios debe prepararse para servirlo (1 Samuel 7:3); tenemos que estar preparados para hacer buenas obras (2 Timoteo 2:21) y para defender la verdad de las Escrituras (1 Pedro 3:15); y Pablo nos recuerda que aun nuestras ofrendas requieren una planificación (2 Corintios 9:5).
Esto es solo el comienzo. Vivir una vida agradable al Señor exige preparación mental, espiritual y física. Pero no hay por qué estresarse, ya que Él nos capacita con su poder. Pidámosle que nos guíe mientras nos preparamos para servirlo, honrarlo y hablar a otros de Él.
La mejor manera de prepararse para el mañana es utilizar bien el hoy.
miércoles, 2 de abril de 2014
ÁGUILA DORADA
David C. Egner
Salmo 145:1-7
… en tus hechos maravillosos meditaré. —Salmo 145:5
Mi hijo Mark y yo salíamos de Clyde Peterson Ranch, en Wyoming, Estados Unidos, para volver a casa. A lo lejos, vimos un pájaro enorme posado en un árbol solitario y contemplando un profundo cañón. Cuando nos acercamos, el águila dio un salto y empezó a volar, mientras el sol matinal se reflejaba en sus alas de rayas doradas. Su inmenso tamaño y belleza nos maravillaron e hicieron que nos sintiéramos privilegiados de poder ser testigos de esta majestuosa demostración de la inmensa creatividad de Dios.
La creación exhibe los «hechos maravillosos» de Dios (Salmo 145:5). Y cuando nos detenemos a meditar en esas obras, no podemos evitar asombrarnos mientras nuestra mente y espíritu son impulsados a reflexionar en el carácter del Dios que las hizo.
Esa águila dorada nos relató a mi hijo y a mí una historia sobre el genio creativo de nuestro Señor poderoso. Lo mismo hace el pájaro cantor que revolotea, la cierva con su cervatillo juguetón, el embate de las olas, y las delicadas florecillas como el aciano y la lechuga de minero. En los momentos y lugares más inesperados, Dios nos revela su gloria a través de lo creado. Esos instantes providenciales e inesperados son oportunidades para meditar «… en [sus] hechos maravillosos» (v. 5).
«Mantente siempre atento a las maravillas». —E. B. White
martes, 1 de abril de 2014
AYER, HOY Y MAÑANA
Josué 4:1-6, 20-24
Para que todos los pueblos de la tierra conozcan que la mano del Señor es poderosa… —Josué 4:24
Hace poco, me di cuenta de que todas las fotos y los recuerdos que tengo en mi oficina representan el pasado. Pensé en guardarlos, pero después me pregunté si esas personas, lugares y sucesos podrían servir para algo, aparte de generar nostalgia. Para no atascarme en el ayer de la vida, tenía que descubrir la importancia de todo eso para el hoy y el mañana.
Cuando el pueblo de Dios cruzó el Jordán para entrar en la tierra prometida, el Señor le dijo a Josué, el líder, que escogiera doce hombres para que cada uno tomara una piedra del medio del río y la llevara al campamento esa noche (Josué 4:1-5). Josué las colocó como un memorial para que, cuando las generaciones futuras preguntaran qué significaban, sus antepasados les contaran sobre la fidelidad de Dios al detener el agua mientras ellos cruzaban (vv. 6-7).
Como cristianos, es bueno que tengamos pruebas tangibles de la ayuda de Dios en el pasado. Esos recordatorios traen a la mente que su fidelidad continúa hasta hoy y que podemos seguirlo con confianza en el futuro. Nuestras «piedras» también pueden ayudar a otros a saber que la mano de Dios es poderosa, ya que nos estimulan para que temamos al Señor siempre (v. 24).
Los recordatorios de las obras del Señor a nuestro favor pueden convertirse en ladrillos para construir el hoy y el mañana.
Los preciosos recuerdos del ayer pueden fortalecer nuestra fe hoy y mañana.
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