jueves, 13 de febrero de 2014
VISIÓN DE FUTURO
·Cuando el enemigo te recuerde tu pasado..., tú háblale con autoridad de tu futuro..."
Romanos 8:28-30
… cuando él se manifieste, seremos semejantes a él… —1 Juan 3:2
Los escultores tienen un término para referirse a la capacidad del artista de mirar un trozo de piedra en bruto y verlo en su forma final y completa: visión de futuro.
Gutzon Borglum (1867-1941) es un escultor que creó muchas obras de arte públicas destacadas. Probablemente, la más famosa es el Mt. Rushmore National Memorial en Dakota del Sur, Estados Unidos. Su ama de llaves captó la idea de qué significa la visión de futuro cuando miró fijamente los rostros juntos de los cuatro presidentes de los Estados Unidos en la ladera del monte Rushmore por primera vez. Con voz entrecortada, preguntó: «Sr. Borglum, ¿cómo supo que el Sr. Lincoln estaba en esa roca?».
La visión de futuro es también una buena descripción de nuestro Dios que todo lo ve. Él percibe por completo lo que somos y aun más. Ve lo que seremos cuando haya completado su obra y estemos de pie delante de él, santos y sin mancha: la semejanza exacta de Jesús, su misma imagen. El Dios que comenzó esta gran obra en ti seguirá obrando hasta completarla en aquel día en que Jesucristo se manifieste (ver Filipenses 1:6).
¡Nada puede oponerse a Dios! Él anhela tanto nuestra perfección que nada puede ni podrá impedir que complete la obra que empezó hace tanto tiempo.
Si tan solo… si tan solo nos pusiéramos en manos del Escultor Maestro.
—DHR
Dios obra en nosotros para que nos convirtamos en lo que Él desea.
martes, 11 de febrero de 2014
MANTENER LA UNIDAD
Efesios 4:1-6
Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. —Efesios 4:3
Un hombre que estaba perdido y solo en una isla fue finalmente encontrado. Los que lo rescataron le preguntaron sobre las tres chozas que veían allí, y señalándolas, él contestó: «Esta es mi casa y esa es mi iglesia». Después, señaló la tercera: «Esa es mi ex iglesia». Aunque tal vez nos riamos ante esta tonta historia, ciertamente señala una preocupación sobre la unidad entre los creyentes.
En la época de Pablo, la iglesia de Éfeso estaba formada por ricos y pobres, judíos y gentiles, hombres y mujeres, amos y esclavos. Y donde hay diferencias, también hay fricción. Una de las preocupaciones del apóstol era el tema de la unidad. Pero observa lo que declaró en Efesios 4:3. No les dijo que se esforzaran para producir unidad u organizarla, sino que fueran solícitos «en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz». La unidad ya existe porque los creyentes comparten un cuerpo, un Espíritu, una esperanza, un Señor, una fe, un bautismo, y un Dios y Padre de todos (vv. 4-6).
¿Cómo guardamos la unidad? Expresando nuestras opiniones diferentes y convicciones con humildad, bondad y paciencia (v. 2). El Espíritu nos da el poder para reaccionar con amor hacia aquellos con quienes discrepamos.
—Señor, que nuestro andar y servicio sean una imagen de la unidad del Padre, el Hijo y el Espíritu. Llénanos con el fruto del Espíritu para que amemos a los demás como tú deseas.
La unidad entre los creyentes procede de nuestra unión en Cristo.
sábado, 8 de febrero de 2014
¿QUIÉN ES ESE HÉROE?
Jueces 3:7-11
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre… —Mateo 5:16
Al leer el libro de Jueces, con sus batallas y guerreros poderosos, a veces puede parecer que uno está leyendo una historieta de súper héroes. Tenemos a Débora, Barac, Gedeón y Sansón. Sin embargo, en la lista de jueces (o libertadores), también encontramos a Otoniel.
El relato de su vida es breve y directo (Jueces 3:7-11); sin dramatización ni demostraciones de valentía. Pero sí vemos lo que Dios hizo a través de él: «El Señor levantó un libertador» (v. 9), «el Espíritu del Señor vino sobre él» (v. 10) y «el Señor entregó en su mano a Cusan-risataim rey de Siria» (v. 10).
El relato sobre Otoniel nos ayuda a concentrarnos en lo más importante de la vida: la actividad de Dios. Historias interesantes y personajes fascinantes pueden ensombrecer esta verdad. Entonces, terminamos enfocados en ellos y no vemos lo que el Señor está haciendo.
Cuando era joven, deseaba tener mayor talento para poder guiar más personas a Cristo. Pero estaba mirando en la dirección equivocada. Dios suele utilizar personas comunes y corrientes para hacer su obra fuera de lo común. Lo que glorifica al Señor y atrae a otros hacia Él es su luz que brilla a través de nuestra vida (Mateo 5:16).
Cuando otros observen nuestra vida, es más importante que vean a Dios y no a nosotros.
En nuestra capacidad limitada resalta el poder ilimitado de Dios.
jueves, 6 de febrero de 2014
ANTES Y DESPUÉS
Salmo 55:1-8, 16-17
Escucha, oh Dios, mi oración […]. Mi corazón está dolorido dentro de mí, y terrores de muerte sobre mí han caído. —Salmo 55:1, 4
¿Qué cambios se producen en la vida después de una prueba severa? Pensé en esto mientras leía la trágica historia de un padre jamaiquino que, accidentalmente, disparó y mató a su hija de 18 años mientras trataba de proteger a su familia de unos asaltantes.
La noticia relataba que, al día siguiente, fue a la iglesia (como era su costumbre) desconsolado, pero buscando de todos modos la ayuda de Dios. La fe en Él lo había guiado antes, y sabía que el Señor podía sostenerlo después.
Pensé en esto con respecto a mi vida, tras haber perdido también a una hija adolescente. Para recordar mi perspectiva de la vida y de la fe antes de la muerte de Melissa, revisé los archivos en mi computadora para leer el último artículo que había escrito antes de perderla en junio de 2002. ¿Cómo se relaciona lo que expresé entonces con lo que ahora sé? ¿La prueba severa cambió mi concepto de la fe en Dios? En mayo de ese año, escribí: «David no tenía miedo de dirigirse abiertamente a Dios y contarle lo que tenía en su corazón […]. Nosotros no debemos tener miedo de decirle al Señor lo que está en el nuestro».
Antes de atravesar momentos difíciles, me presentaba ante Dios y Él me escuchaba. Después, descubrí que Él sigue escuchando, y que consuela y sostiene. Por lo tanto, continúo orando con fe. Nuestra fe permanece intacta y se fortalece porque Él es el Dios del antes y del después.
Lo que sabemos de Dios nos anima a confiar en Él en todo lo que desconocemos.
martes, 4 de febrero de 2014
UNA ORDEN IMPORTANTE
Marcos 12:28-34
Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas… —Marcos 12:30
Cuando un doctor en leyes le pidió a Jesús que señalara cuál era la regla más importante de la vida, Él respondió: «... amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas…» (Marcos 12:30). En estas palabras, resumió lo que Dios más desea que hagamos.
Me pregunto cómo puedo aprender a amar a Dios con todo mi corazón, alma y mente. Neal Platinga señala un cambio sutil en el registro de este mandamiento en el Nuevo Testamento. Deuteronomio nos encarga que amemos a Dios con nuestro corazón, alma y fuerzas (6:5), pero Jesús agregó la palabra mente. Platinga explica: «Hay que amar a Dios con todo lo que uno tiene y es. Absolutamente todo».
Esto nos ayuda a cambiar la perspectiva. A medida que aprendemos a amar a Dios con todo, empezamos a considerar nuestras dificultades como una «leve tribulación momentánea», tal como el apóstol Pablo describe sus duras y extenuantes experiencias. Él tenía en mente «un cada vez más excelente y eterno peso de gloria» (2 Corintios 4:17).
En la escuela superior de la oración, donde uno ama a Dios con toda el alma, no desaparecen las dudas y las luchas, pero su impacto sobre nuestra vida disminuye. «Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero» (1 Juan 4:19), y nuestras vacilaciones imperiosas se aplacan a medida que aprendemos a confiar en su bondad suprema.
El don más precioso que podemos darle a Dios es aquel que Él nunca nos fuerza a entregar: nuestro amor.
domingo, 2 de febrero de 2014
EL MILAGRO QUE FALTABA
Una vez más, Jesús se ha retirado, para reunir fuerzas para
la confrontación final en Jerusalén. Ha llegado a la casa de
Pedro en Capernaum, la cual es casi seguro que era el
único hogar que Jesús jamás conoció fuera de Nazaret. Han
estado en el camino comprometidos en el ministerio y otra vez
han vuelto a casa exhaustos.
Curiosamente, Mateo es el único autor de los evangelios que
registra la historia de los publicanos que confrontaron a Pedro,
preguntando si su Maestro pagaba el impuesto del templo o no.
Se suponía que los rabinos estaban exentos de este impuesto. El
solo hecho de que han venido para pedir que Jesús pague indica
que Su posición en la comunidad casi se había corroído
totalmente.
Es Jesús quien habla primero cuando Pedro llega a la puerta
para preguntar acerca del impuesto. Dada la declaración de Jesús
de que «los hijos están exentos,» parecería que no pagarían. Jesús
es el Hijo, y no está sujeto a impuesto alguno.
Pero luego concluye con algo extraordinario, algo tan distinto
a Él. «[No queremos] escandalizarlos.» ¿Desde cuándo Jesús no
quiere ofender a estas personas? Desde el comienzo, Él se ha
salido de Su manera para confrontarlos. Pero ahora parece que las
cosas son diferentes. No queda mucho tiempo para que Pedro y Él
estén simplemente juntos como amigos. Así que Jesús representa
uno de Sus milagros menos milagrosos, tan poco milagroso que
Mateo ni siquiera se molesta en registrar su cumplimiento.
Acércate lo más que quieras y simplemente no estará allí. Se
nos deja con la libertad de asumir que todo sucedió tal y como
Jesús dijo que sucedería.
Por alguna razón desconocida, Mateo eligió obviar la
verdadera razón de la extraña historia de la moneda en la boca
del pez. Yo creo que es ésta: Sabiendo que la menor indiscreción
sólo significaría un mayor conflicto para ambos, Jesús eligió
ejercer Su formidable e ilimitado poder para hacer que una
moneda apareciera de la nada para hacer el pago que se requería.
Todo esto, para que Él y Su amigo pudieran compartir una tarde
sin interrupciones de comunión, porque, en unos cuantos días,
uno de ellos estaría yéndose — para no volver más. —
sábado, 1 de febrero de 2014
DIOS OYE
1 Samuel 1:9-20
Pero Ana hablaba en su corazón, […] y su voz no se oía… —1 Samuel 1:13
Después de haber leído varios libros para niños con mi hija, le dije que iba a leer durante un rato uno para adultos, y que después, volveríamos a ver otras historias juntas. Abrí mi libro y empecé a leer en silencio. Poco después, ella me miró extrañada y observó: «Mami, me parece que no estás leyendo de verdad». Supuso que, como no hablaba, no estaba procesando las palabras.
Tal como sucede con la lectura, la oración también puede ser silenciosa. Ana, que anhelaba tener un hijo, visitó el templo y «hablaba en su corazón» mientras oraba. Movía los labios, pero «su voz no se oía» (1 Samuel 1:13). El sacerdote Elí vio lo que pasaba, pero no entendió. Entonces, ella le explicó: «… he derramado mi alma delante del Señor» (v. 15). Dios oyó el pedido de oración silencioso de Ana y le dio un hijo (v. 20).
Como Dios escudriña nuestro corazón y nuestra mente (Jeremías 17:10), puede ver y oír cada plegaria… incluso aquellas que nunca expresan nuestros labios. La naturaleza omnisciente del Señor hace posible que oremos teniendo plena confianza de que Él oirá y responderá (Mateo 6:8, 32). Por esta razón, podemos alabar a Dios permanentemente, pedirle que nos ayude y agradecerle por todas sus bendiciones… aun cuando nadie más nos oiga.
Dios nos llena el corazón de paz cuando lo abrimos delante de Él.
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